💧DOLOR DE PANZA, INFLAMACIÓN ABDOMINAL Y LAS EMOCIONES descodificación💧
ESTAMOS INTENTANDO DE “DIGERIR” ALGO COMO UNA MALA NOTICIA, UNA SITUACIÓN ESTRESANTE, QUE INTERPRETAMOS QUE NO TENÍA QUE HABER SUCEDIDO.
El estómago te muestra cómo digieres los eventos nuevos en tu vida y cómo percibes aquello que se te presenta como una oportunidad para crecer. Si tienes molestias o problemas para digerir bien es porque no te permites ver las novedades que han aparecido en tu vida con todo el amor que tu corazón desea, hay en ti un cierto rechazo a los cambios, a lo que es diferente y a lo nuevo.
Simbólicamente el aparato digestivo “acepta” lo que llega, lo traga y lo digiere. Cuando hay cosas que nos callamos, cosas que llegan y no “tragamos” el estómago puede enfermar.
Si nos bloqueamos en la no aceptación, no somos tolerante y flexibles estamos dañando a nuestro estómago.
Si eres incapaz de aceptar lo nuevo, tienes miedo a los cambios, no eres capaz de digerir lo que llega a tu vida, vas a tener problemas de indigestiones. Si te quejas constantemente, y todo lo ves negativo, estás afectando a tu estómago y a tu aparato digestivo.
Es muy posible que juzgues lo que ves y que quieras que los demás cambien o que las circunstancias sean diferentes, porque piensas que algo es injusto o que alguien “no debería ser así”, como lo ves. Crees que la vida debería ser cómoda, siempre igual y sin cambios, y no te permites adaptarte a nuevas visiones o nuevas formas de vivir.
El vientre bajo es una zona de eliminación, por lo que está relacionada con los cambios, la eliminación de las cosas que ya no queremos, de evacuar en nuestras vidas aquellas cosas que sentimos pesadas para poder fluir con lo nuevo.
También es la zona de las emociones porque está ubicada en la zona del plexo solar.
Aquí, la energía se puede estancar cuando la persona tiene conflictos con sus relaciones, con lo que siente y quiere, se siente frustrada quizá porque no puede expresarse con los seres que la rodean, se siente poco comprendida.
Si tienes el abdomen muy inflamado trata de preguntarte que cosas te gustaría hacer que no haces, o que cosas te molestan profundamente, o donde no te sientes comprendida o protegida.
Pregúntate también:
¿Qué cosa ya no deseo en mi vida y quiero soltar, pero me da miedo? ¿Con quien estoy tan enfadada?
¿Me siento “llena” de cosas por hacer y atender?
Trata de resolver estas preguntas lentamente. Recuerda que tu cuerpo solo está diciendo algo que no has notado o hecho consciente. En cuanto lo notes, empezara a dejar de hacerlo.
Revisa además:
Para cambiar tus creencias puedes usar las siguientes afirmaciones, y también hacer el ejercicio de crear las tuyas:
“Elijo aceptar con amor a _____ (la persona o situación que ha aparecido en mi vida), y aprender de ella a amar más”.
“Me permito ser más tolerante con otras personas, y aceptar que todos somos diferentes, y que eso está bien”.
Las emociones y reacciones viscerales pueden ayudar a la mente cuando está alterada. Se puede tomar la riendas sintiendo y pensando con la tripa, recuperando la respiración abdominal, sintiendo la importancia de tener la capacidad de respirar. Esta atención al vientre permite poner en marcha centros de neurotransmisores que segregan la celebración y la alegría de sentirse vivo.
“Elijo creer que todo lo que sucede en la vida es justo y perfecto, y que es parte de un hermoso plan de amor, aunque no lo entienda siempre”.
“Cuando me siento herido o atacado por alguien, aprendo a ver cuál es la enseñanza que me pone la vida delante, y encuentro el amor allí donde está”.
“Elijo amar y aceptar incondicionalmente todo lo que sucede en mi vida y a todas las personas que aparecen en mi vida, y actúo desde mi corazón, poniendo límites si es necesario”.
“Amo lo que no me gusta en los demás, y aprendo a aceptar que yo poseo esos aspectos también y que son útiles y necesarios para la vida”.