lunes, 30 de julio de 2018

DOLOR DE CADERAS - BIODESCODIFICACIÓN - VEREMOS ALGUNAS DE LAS CAUSAS EMOCIONALES - SC.


 DOLOR DE CADERAS - BIODESCODIFICACIÓN - VEREMOS ALGUNAS DE LAS CAUSAS EMOCIONALES

 

La cadera es la articulación fundamental para mantenerse en pie y para caminar, asegurando la extremidad inferior de la pelvis. Si el problema de la cadera proviene de una fractura o artritis, véase el problema en cuestión, además de la definición siguiente.



La persona a quien le duele la cadera tiene dificultades para decidirse a pasar a la acción, para ir hacia lo que desea. Su actitud es la siguiente: 

“¡Qué más da, no va a salir bien!”, o: “¡Nada saldrá bien si actúo de esa manera!”. Duda en comprometerse con algo o alguien que tenga que ver con su futuro porque tiene miedo de que no dé resultado.



También puede pensar o decir: “Este trabajo no me da nada bueno”, o “No progreso en la vida”. Si la cadera duele más estando en pie, la persona desea mantenerse firme en sus decisiones, pero se detiene por sus temores. Si por el contrario, la cadera duele más en posición sentada o acostada, ello indica que esta persona se impide descansar o tomar un momento de reposo cuando lo necesita.



VAMOS A LAS CAUSAS EMOCIONALES

Causas emocionales de las Caderas

Llevan mi cuerpo en perfecto equilibrio y están ubicadas entre la pelvis y el fémur (hueso largo que se halla a lo largo del muslo y que forma su esqueleto). Mis caderas permiten a mis piernas moverse para hacer adelantar mi cuerpo hacía delante. 
Ellas determinan si voy hacía delante o no.
Representan mis creencias de base frente a lo que son o a lo que deberían ser mis relaciones con el mundo.
La pelvis y las caderas forman un conjunto, y representan así el hecho de lanzarme en la vida.

Por lo tanto, las caderas representarán también mi nivel de determinación a progresar en la vida.
Acepto avanzar con alegría y confianza en la vida, sabiendo que todo es experiencia para ayudarme a descubrir mis riquezas interiores.






 Dolores de CADERAS


La cadera es la articulación fundamental para mantenerse en pie y para caminar, asegurando la extremidad inferior de la pelvis. Si el problema de la cadera proviene de una fractura o artritis, véase el problema en cuestión, además de la definición siguiente.
La persona a quien le duele la cadera tiene dificultades para decidirse a pasar a la acción, para ir hacia lo que desea. Su actitud es la siguiente: “¡Qué más da, no va a salir bien!”, o: “¡Nada saldrá bien si actúo de esa manera!”.

Duda en comprometerse con algo o alguien que tenga que ver con su futuro porque tiene miedo de que no dé resultado.
También puede pensar o decir: “Este trabajo no me da nada bueno”, o “No progreso en la vida”.

Si la cadera duele más estando en pie, la persona desea mantenerse firme en sus decisiones, pero se detiene por sus temores.

Si por el contrario, la cadera duele más en posición sentada o acostada, ello indica que esta persona se impide descansar o tomar un momento de reposo cuando lo necesita.

La intensidad de tu dolor es una indicación del grado de tu actitud derrotista.


Confía en ti, confía en los demás y ve, lánzate, avanza en tus decisiones.

A medida que avances sabrás si tu decisión te conviene y qué hacer si cambias de idea.
Debes vivir una experiencia nueva para verificar si lo que quieres en ese momento es benéfico para ti o no.

Si piensas: “No va a salir bien”, nunca sabrás si eso es lo que debes hacer.
En lugar de creer que no avanzas, sé más consciente de tus progresos.

Si no lo crees, comprueba si los demás opinan lo mismo.
Sé más flexible, es decir, acepta cambiar con confianza tu forma de pensar; ello te aligerará mucho.

Recuerda: ¡En la vida no hay errores, sólo experiencias!

Es en las caderas que se inicia el movimiento de las piernas, o sea el andar. Las piernas sirven para avanzar libremente.
Puedo retenerme de ir hacia delante. De aquí la indecisión para avanzar en la vida.
Por los problemas de las caderas, mi cuerpo me indica cierta rigidez: por lo tanto vivo inflexibilidad frente a una situación o a una persona. Esto puede proceder de una situación en la cual me he sentido traicionado por alguien o abandonado y esto me ha afectado tanto que vuelvo a plantearme mis relaciones con los demás. Además, tengo el gusto de establecer “nuevas reglas” para protegerme y evitar estar herido otra vez.
Puedo tener una inquietud por el porvenir: por lo tanto, siento angustia cuando debo tomar una decisión importante porque puedo tener la sensación que no voy a ninguna parte o que nunca llegaré a nada.


Cuando me duelen mis caderas, mi cuerpo me manda un mensaje.
Me ayuda a desarrollar mi consciencia para que adelante en la vida con confianza y seguridad y me enseña a ser más flexible en mi modo de tomar decisiones, asegurándome así un mejor futuro.

Cuando hay un dolor, hay alguna culpabilidad.

Así es como un dolor en las caderas o caderas que no quieren moverse, pueden indicarme que bloqueo mi placer sexual por temor o culpabilidad.
Incluso puedo vivir impotencia a nivel sexual como en mi capacidad en aceptarme tal como soy, con mis gustos, mis deseos, mis placeres.
Estaré perturbado sexualmente y emotivamente, impidiendo así que mis caderas funcionen normalmente.
Esta impotencia también puede vivirse en el hecho que no me siento capaz o ya no me siento capaz de tomar mi lugar y de oponerme a alguien o algo.


Esta situación me obliga a reflexionar sobre los límites que me doy.
Estoy en equilibrio y ando en la vida con confianza y serenidad.
Agradezco la vida por todo lo que me hace experimentar en cada instante.
Aprendo a vivir en equilibrio con estas experiencias.


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